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Domingo 14 de marzo de 2004 - Publicado por HarryLatino 0 comentarios
Analisas de Harry Potter
Fuente: HarryLatino
El columnista Norberto Firpo publicó su opinión sobre Harry Potter. Peter Pan podría darle este consejo a Harry Potter: "Muchacho, no crezcas nunca..." Leela completa.
Rigurosamente incierto: Harry Potter no para de refunfuñar



Peter Pan podría darle este consejo a Harry Potter: "Muchacho, no crezcas nunca. Tu adolescente mundo mágico es mucho más gratificante que el de los adultos y, por otra parte, doña Joanne K. Rowling, tu mamá literaria, te lo agradecerá eternamente". El bucólico escritor escocés James Matthew Barrie concibió a Peter Pan en 1902, y el personaje fue muy pronto incorporado por los psicólogos a su menú de rarezas de la personalidad, bajo el rótulo de síndrome de Peter Pan. Se trata de una perturbación que sufren y disfrutan quienes, ya mayorcitos, prefieren seguir siendo niños.

Hay que decirlo: síndromes de esa clase sólo pueden padecerlos los jóvenes prevenidos y visionarios; si la adultez les inspira pánico es porque temen zambullirse en un pantano de complejos absolutamente pegajosos. Y, ¡ojo!, el servicio de hadas de auxilio no frecuenta esos páramos.

En Harry Potter y la Orden del Fénix , quinta entrega de la señora Rowling, el aprendiz de brujo tiene ya quince años, pero su magia no es suficiente para contrarrestar las amenazas de una adultez en ciernes. El muchacho se revela conflictuado, sumido en constante mal humor, medio harto de lidiar con Voldemort y su patota, villanos irreductibles. Para peor, casi no experimenta placer alguno cuando da su primer beso a una chica, acaso maliciando que arrebatos de esa clase habrán de provocarle dolores de cabeza. Es inadmisible comparar a Harry con Mandrake, mago y galán en sazón, protagonista de una historieta creada por Lee Falk y Phil Davis que el New York American Journalcomenzó a publicar en 1934.

El flamante mamotreto, de casi novecientas páginas, lleva vendidos unos 18 millones de ejemplares en todo el mundo, en tanto que los adolescentes de la Argentina consumieron alrededor de 60.000 en apenas treinta días. Cabe deducir que una colosal operación de marketing hizo posible que Harry cumpliera así su más prodigioso acto de magia: que la muchachada aborigen, que jamás recorrió siquiera veinte líneas del Facundo de Sarmiento, revelara conmovedora adhesión por la palabra escrita. "¿La saga habría generado tan fantástico suceso editorial si hubiera sido escrita por Jorge Luis Peribáñez, oriundo de Trenque Lauquen y no de Edimburgo, y si el brujo precoz se llamara Cacho Beretervide y no Harry Potter?", podría preguntar Peter Pan, quizás a coro con Mafalda y Patoruzito. Pero si el encanto que proporciona la cosa importada favorece esta vez a un espeso volumen impreso en España, más vale admitir que el suceso es auspicioso. Todo libro debe, en principio, estimular el placer por la lectura, aun cuando aporte poco a la buena literatura y atienda con prioritario esmero el negocio que convirtió a Rowling en la mujer más adinerada de Gran Bretaña: lleva embolsados 1000 millones de dólares, según la revista norteamericana Forbes, o sea el equivalente de 655 dólares por cada palabra que llevó a la imprenta, incluidos los monosílabos.

Por lo tanto, resultaría exagerado endilgarse, en serio, una broma que George Bernard Shaw disparó contra sí mismo: "Desde hace montones de años me dedico a escribir y gracias a eso dispongo de cierta tranquilidad económica. Pero, por favor -se disculpó-, nadie vaya a suponer que no he tratado de ganarme la vida honradamente".

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