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Zona Muggle


  • Series Domingo 26 de mayo de 2019 - Por Niffler DESPEDIRSE DE JUEGO DE TRONOS

    Nota de Ayelén Vegagil Espósito


    Ficha técnica:

    Creador(es): David Benioff y D. B. Weiss.

    Distribuida por: HBO

    Temporadas: 8

    Episodios: 73

    Género: Fantasía/Drama/Aventuras

    Cast: Emilia Clarke, Kit Harington, Lena Headey, Nikolaj Coster-Waldau, Peter Dinklage, Maisie Williams, Sophie Turner, Alfie Allen, Isaac Hempstead-Wright, Gwendoline Christie, Rory McCann, John Bradley, Liam Cunningham, Iain Glen, Carice van Houten, Nathalie Emmanuel, Jacob Anderson, Kristofer Hivju, Jerome Flynn, Iwan Rheon, Sean Bean, Michelle Fairley, Richard Madden, Aidan Gillen, Jason Momoa, Jack Gleeson, Charles Dance, entre otros.

    Sinopsis:

    En una tierra donde los veranos duran décadas y los inviernos pueden durar toda una vida, los problemas acechan. Desde las maquinaciones del sur a las salvajes tierras del este, pasando por el helado norte y el milenario Muro que protege el reino de las fuerzas tenebrosas, dos poderosas familias mantienen un enfrentamiento letal por gobernar los Siete Reinos de Poniente. Mientras la traición, la lujuria y las fuerzas sobrenaturales sacuden los pilares de los Reinos, la sangrienta batalla por el Trono de Hierro tendrá consecuencias imprevistas y trascendentales. El invierno se acerca. Que empiece Juego de Tronos.

    Mi opinión:

    Si no has oído hablar de Juego de Tronos claramente vives bajo una roca. Esta serie de HBO casi en su décimo aniversario de lanzamiento, el pasado domingo emitió su último capítulo con un final que dejó a muchos con un sabor amargo, cumpliendo un poco esa autoprofecía que proclamaba el creador de esta serie cuando anunciaba que todo culminaría en un final agridulce y en HarryLatino no podíamos dejar de comentar al respecto.

    Antes de empezar, quiero aclarar que esta nota editorial es especialmente pensada para quienes aún no han visto la serie y quizás convencerles que la vean en un futuro cercano. Este mundo fantástico de George R. R. Martin es un mundo en el que querrán adentrarse. Les sorprenderá saber que los que aún no la vieron son una mayoría aún cuando desde su comienzo Game of Thrones fue una serie que estuvo en boca de todos, las redes sociales ayudaron mucho a hacer conocida esta historia y pronto aquél extraño trono de hierro fundido con miles de espadas de acero valyrio (según la mitología de la serie), se convirtió en un ícono de reverencia para muchos. A los que aún no la han visto, les cuento que hace un par de años yo estaba en su mismo lugar, leía y oía a mucha gente hablar de Game of Thrones y en sí no me llamaba, sentía que era algo muy del género epic fantasy que intentaba reproducir un mundo muy similar al de El Señor de los Anillos. Y si bien un poco de razón hay en esto, realmente me alejaba de la realidad por completo.

    HBO se transformó en el canal de encuentro donde todos los domingos por la noche durante dos, casi tres, meses se iba emitiendo la serie. Conectando a gente de todo el mundo en este universo donde la magia, los dragones y otros seres fantásticos son los ingredientes esenciales en una trama con intriga política. Game of Thrones como serie (hay que tomarla como un ente aparte de los libros en los que está basada) es un fenómeno que no va a volver a repetirse, la alta demanda de las aplicaciones de streaming será algo que lo impida casi por completo, además de que ésta fue la primera serie en la historia en abordar sus episodios desde un punto de vista cinematográfico, más que televisivo. Y aquí me detengo especialmente porque lo que a mí me atrapó como espectadora fue esto: la cantidad de diversas y hermosas locaciones que van desde Belfast en Irlanda hasta Dubrovnik en Croacia, los vestuarios impresionantes que mezclan lo medieval con lo fantástico y a veces moderno, la música que estimula y da vida a las escenas más desgarradoras de la serie y por supuesto las batallas épicas que han filmado. No por nada es una serie que ha ganado la cantidad de Emmys con los que ha arrasado y creo que si pudieran ser nominados a los Oscars ya sabríamos quiénes se los llevarían todos.

    La narrativa ayudó mucho, pero si debo ser franca y buena crítica hay que admitir que la misma decayó un poco (por no decir bastante) desde la salida del propio Martin como guionista en la sexta temporada, aún así no puedo dejar de maravillarme con la estructura de cada capítulo. También a esto le sumo la excelente actuación de algunas de las figuras principales que con su historia se han hecho queribles, incluyendo los villanos ya que su humanización y caracterización ha hecho que uno ame odiarlos, en esto hago mención honorífica a Jack Gleeson y su personaje Joffrey Baratheon y a Iwan Rheon como Ramsay Bolton, uno un príncipe tirano y el otro el hijo bastardo de un Lord, ambos personajes sádicos y violentos que despertaron miles de reacciones entre el fandom (no por nada Game of Thrones fue altamente criticada en un principio debido a la cantidad de violencia y sexo que mostraba en las pantallas, aún así sobrevivió a los intentos de censura y hoy ha culminado su ciclo en TV). Ellos no son los únicos, claro está. Cada personaje vale, incluso los animales fantásticos.

    Es una serie que tiene más de un personaje protagónico, incluso llegó a suceder que los que en su momento fueran secundarios con el tiempo no lo fueron y adquirieron gran importancia para la historia, especialmente los personajes femeninos. George R. R. Martin fue abordado muchas veces con una pregunta machista que decía “¿cómo es que logras hacer personajes femeninos tan fuertes?” y el autor simplemente se reía y decía que era porque así somos las mujeres en realidad. Y debo de admitir que mi cuota de personajes favoritos son en su mayoría las mujeres que conforman la historia de Westeros, no sólo por la forma en la que las actrices como Maisie Williams, Emilia Clarke, Gwendoline Christie, Sophie Turner o Lena Headey las interpretan, sino porque se muestran reales, ellas rompen muy bien el estereotipo de la frase machista que dice “peleas como una mujer”. Las mujeres de Westeros mandan y mandan muy bien y quizás por eso esté un poco molesta con el final que cerró la serie, siento que el camino que trazaron fue muy abrupto y quebró con ese empoderamiento que venían teniendo los personajes de Daenerys, Cersei y Sansa. Las tres mujeres que jugaron el juego de tronos y que lo jugaron de una manera excelente, más allá de lo estrepitoso que fue la narración de sus arcos esta temporada final, siendo a mi juicio la única merecedora de algo grandioso la pequeña hermana de los Stark, Arya, quien no sólo se convirtió en el personaje más badass de todos los tiempos, sino que mantuvo esa línea argumental que la caracterizaba.

    Y es aquí donde me pongo a explicar mejor la trama. La historia sigue muy de cerca a tres familias importantes: los Stark, los Lannister y a los Targaryen. La mayoría busca quedarse con el trono de hierro (forjado por miles de espadas de acero valyrio), mientras que otros se dedican a tratar de mitigar una fuerza antigua que amenaza con la existencia del mundo como lo conocen: los caminantes blancos y el Rey de la Noche. Criaturas que antaño creían ser mitológicas y sacadas de los cuentos para los niños, han cobrado vida y se dirigen hacia el sur con el propósito de destruir a la humanidad a su paso. Acá entran en juego muchas líneas históricas entre los personajes y el mundo en el que viven, leyendas que cobran vida, ligas de asesinos, magia, dragones que resurgen de las cenizas, príncipes y princesas salvadores, todos ellos se interconectan entre sí con personajes que hoy se han ganado el corazón de los seguidores de la serie. Obvio que en el camino hay muertes, donde ni los protagonistas están a salvo realmente.

    Los héroes y las heroínas de la serie serán recordados por un largo tiempo y me atrevo a decir que pocos podrán llenar sus zapatos, aún con la desastrosa narrativa que se les dio en estas últimas temporadas.

    Quizás todavía sigas pensando que Game of Thrones no es algo que verías en la televisión, que por la cantidad de muertes, que por la complejidad de la trama, los muchos capítulos y que si ya te spoileaste con algo, en fin, por miles de excusas más, igualmente aún así te puedo prometer una cosa y es que una vez que la mires, pero que la mires bien, ya no habrá vuelta atrás. Lo importante jamás fue quién moría, sino qué pasaba y cómo sucedía su muerte.

    La red de intrigas de Poniente podría bien compararse con lo que pasa en la política real y no es de extrañarse si nos ponemos a pensar que Martin tomó la historia de la Guerra de las Rosas para poder crear este universo. Ahí es donde claramente podemos distinguir paralelismos con la Casa Targaryen y los Thudor o los Stark y los York, Martin creó personajes complejos y con emociones reales que los hacen identificables. Es esta una de las razones por las cuales muchos no perdonarán lo que los productores y guionistas de la serie hicieron en el desenlace, que se presentó sucio, descuidado (incluyendo errores de post-producción aberrantes) y apresurado. En las redes leí a alguien que decía que, efectivamente, los productores sabían cómo sería el final pero no supieron cómo marcar el camino al mismo. Esta temporada final fue muy vacía, pocos momentos fueron memorables, aún con cinematografía, música y elenco de lujo.

    Esto es lamentable porque realmente sostengo que no habrá más una serie que genere el fanatismo que logró Game of Thrones, es desilusionante despedirla de la forma en la que se le despidió, con varios arcos narrativos perdidos que dejan ventanas y puertas abiertas (seguramente con el fin de que en un futuro cercano HBO pueda seguir con otras historias spin-off, que al parecer al menos una ya está en proceso de pre-producción), donde los errores de post-producción fueron muy notorios y aberrantes, donde el guión parecía más una telenovela latina que la mega producción con la que empezó.

    George R. R. Martin tenía razón, Game of Thrones terminó con un sabor agridulce, tirando a amargo, pero a pesar de eso la serie pasó a la historia y pasará mucho tiempo hasta que alguna otra la logre destronar.

    Sin nada más que añadir, me despido. Valar Morghulis!


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