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Alerta de Spoilers
Sábado 15 de septiembre de 2018 - Publicado por L8 0 comentarios
Lee en español una parte de Lethal White, el nuevo libro de J.K. Rowling
Fuente: The Guardian
J.K. Rowling publicará pronto Lethal White, su cuarta novela sobre el detective Cormoran Strike publicada bajo el pseudónimo masculino Robert Galbraith. El periódico británico The Guardian difundió un fragmento del libro en inglés, el cual hemos traducido en español para tu disfrute.
El fragmento muestra una parte del libro mencionada en la sinopsis oficial, pero de todas maneras te recomendamos dejar de leer a partir de este punto si no quieres spoilers de ningún tipo. Para evitar que leas algo por error, incluímos la traducción del framento inmediatamente después de la siguiente imagen de la portada del libro para Estados Unidos:

Portada estadounidense de "Lethal White", 4° libro de Robert Galbraith (seudónimo de J.K. Rowling)
Jadeando, con su rodilla derecha doliendo, Strike utilizó el pretil para empujarse a si mismo para dar los últimos pocos pasos de la escalera metálica que daba a su oficina. Dos voces alzadas estaban reverberando por la puerta de vidrio, una de hombre, la otra aguda, asustada y femenina. Cuando Strike entró en la habitación, Denise, quien estaba con la espalda en la pared, dijo en un jadeo, "¡Oh, gracias a Dios!"

Strike determinó que el hombre en la mitad de la habitación tenía ventitantos años. Su cabello oscuro caía en mechones dispersos alrededor de una cara delgada y sucia que estaba dominada por ojos irritados y hundidos. Su camiseta, pantalones vaqueros y hoodie estaban todos rotos y sucios, la suela de uno de sus zapatos deportivos estaba descarapelándose del resto de la prenda. Un hedor de animal sin lavar llegó a la nariz del detective.

No había duda de que el extraño tenía una enfermedad mental. Casi cada diez segundos, en lo que parecía un tic incontrolable, él tocaba primero la punta de su nariz, la cual había enrojecido por su toqueteo repetido, y entonces, con un ligero ruido sordo, tocaba la mitad de su delgado esternón, y luego dejaba caer su mano a su costado. Casi inmediatamente, su mano volaba a la punta de la nariz de nuevo. Era casi como si hubiese olvidado como persignarse, o si hubiese simplificado la acción para hacerla más rápidamente. Nariz, pecho, mano en el costado; nariz, pecho, mano en el costado; el movimiento mecánico era agotador de mirar, y más aún ya que él parecía casi inconsciente de que lo estaba haciendo. Era una de esas personas enfermas y desesperadas que sueles ver en la capital que siempre eran el problema de alguien más, como el viajero del metro con el que todos trataban de evitar contacto visual y la mujer vociferadora en la esquina de la calle por la cual la gente cruzaba la acera con tal de evitar, fragmentos de humanidad destrozada que eran demasiado comunes para preocupar a la imaginación por mucho tiempo.

"¿Tú él?", dijo el hombre con los ojos irritados, mientras su mano tocaba nariz y pecho de nuevo. "¿Tú Strike? ¿Tú el detective?" [Nota del Traductor: En la versión original en inglés de este texto, algunos de los diálogos de este personaje tienen una gramática incorrecta, como si estuviera hablando Tarzán. La traducción en español fue ajustada para reflejar esto, aunque en algunas ocasiones el idioma español no permite romper la gramática lo suficiente como para coincidir con la manera en la que habla en inglés.]

Con la mano que no estaba moviéndose constantemente de la nariz al pecho, él tiró repentinamente de la cremallera de su brageta. Demise gimió, como si temiera que él fuera a exponerse a si mismo, y, ciertamente, parecía enteramente posible.

"Soy Strike, si", dijo el detective, moviéndose para ponerse a si mismo entre el extraño y la trabajadora temporal. "¿Estás bien, Denise?"

"Si", ella susurró, aún con la espalda pegada a la pared.

"He visto un niño matado", dijo el extraño. "Estrangulado."

"OK", dijo Strike, como si eso fuera un hecho. "¿Porqué no pasamos aquí?" Él hizo un gesto para pedirle pasar al despacho. "¡Necesito una orinada!", dijo el hombre, tirando de su cremallera.

"Por aquí, entonces."

Strike le mostró la puerta del baño justo afuera de la oficina.

Cuando la puerta se cerró detrás de él, Strike regresó silenciosamente a Denise.

"¿Qué pasó?"

"¡Él quería verte, le dije que no estabas aquí, y se enojó y empezó a golpear cosas!"

"Llama a la policía", dijo Strike tranquilamente. "Diles que tenemos a un hombre muy enfermo aquí. Posiblemente psicopático. Pero espera a que entremos a mi oficina."

La puerta del baño se abrió de un golpe. La bragueta del extraño estaba abierta. No parecía estar vistiendo ropa interior. Denise gimió de nuevo mientras él tocaba frenéticamente su nariz y pecho, inconsciente del gran montón de pelo púbico oscuro que estaba exponiendo.

"Por aquí", dijo Strike de manera animada. El hombre arrastró sus pies por la puerta del despacho, con su aroma el doble de potente después de un breve respiro.

Al ser invitado a sentarse, el extraño se puso a si mismo en la orilla de la silla para clientes.

"¿Cuál es tu nombre?", preguntó Strike, sentándose en el otro lado del escritorio.

"Billy", dijo el hombre, con su mano volando de la nariz al pecho tres veces en rápidas sucesiones. La tercera vez su mano calló, la agarró con su otra mano y la agarró apretándola.

"¿Y viste a un niño extrangulado, Billy?", dijo Strike, mientras en la habitación de enseguida Denise casi gritó: "¡Policía, rápido!"

"¿Qué dijo ella?", preguntó Billy, con sus ojos hundidos haciéndose grandes en su cara mientras miraba nervioso hacia la recepción, con una mano apretando la otra en un intento para suprimir su tic.

"Eso no es nada", dijo Strike con calma. "Tengo otros casos diferentes. Háblame acerca de este niño."

Strike se estiró para agarrar una libreta y papel, con movimientos lentos y cautelosos, como si pensara que Billy era un ave silvestre que podía asustarse.

"Él lo estranguló, justo por el caballo."

Denise ahora estaba parloteando ruidosamente en el teléfono mas allá de la delgada pared que dividía la recepción y el despacho.

"¿Hace cuándo pasó esto?", preguntó Strike, aún escribiendo.

"Siglos... yo era un menor. Pequeña niña era, pero después ellos dijeron que era un pequeño niño. Jimmy estaba ahí, él dijo que nunca lo vi, pero lo hice. Lo vi hacerlo. Estrangulado. Lo vi hacerlo."

"¿Y esto fue cercas del caballo, verdad?"

"Justo por el caballo. Pero ahí no es donde la enterraron. A él. Eso fue bajando por el valle, cercas de  nuestro papá. Los vi hacerlo, puedo mostrarte el lugar. Ella no me deja excavar, pero ella debería dejarte."

"¿Y Jimmy lo hizo, no?"

"¡Jimmy nunca estranguló nadie!", dijo Billy enojado. "Él lo vio conmigo. Él dice que no pasó pero él está mintiendo, él estaba ahí. El tiene miedo, ¿entiendes?"

"Entiendo," mintió Strike, mientras seguía tomando notas. "Bueno, necesito tu dirección si voy a investigar."

Él esperaba un poco que se resistiera, pero Bille se estiró para tomar la libreta y pluma. Una nueva ráfaga de olor corporal llegó a Strike. Billy empezó a escribir, pero de repente pareció pensarlo mejor.

"¿No vas a ir al lugar de Jimmy, verdad? Él me va a curtir. No puedes venir con Jimmy."

"No, no", dijo Strike suavemente. "Solo necesito tu dirección para mis registros."

Por la puerta pasó la voz áspera de Denise.

"¡Necesito a alguien aquí mas rápido que eso, él está muy trastornado!"

"¿Qué dice ella?", preguntó Billy.

Para el disgusto de Strike, Billy repentinamente arrancó la hoja superior de la libreta, la hizo bola con la mano, y entonces empezó a tocar nariz y pecho de nuevo con su puño cerrado agarrando el papel.

"No te preocupes por Denise," dijo Strike, "ella esta lidiando con otro cliente. ¿Puedo ofrecerte una bebida, Billy?"

"¿Bebida de que?"

"¿Té? ¿O café?"

"¿Por qué?", preguntó Billy. La oferta le pareció hacerle desconfiar más. "¿Por qué quieres que beba algo?"

"Solo si quieres. No me importa si no lo haces."

"¡No necesito medicina!"

"No tengo nada de medicina para darte," dijo Strike.

"¡No estoy demente! Él estranguló al niño y ellos lo enterraron, bajando por el valle por la casa de nuestro papá. Estaba envuelto en una cobija. Cobija rosa. No era mi culpa. Yo era solo un menor. No quería estar ahí. Yo era solo un menor."

"¿Sabes hace cuantos años?"

"Siglos... años... no puedo sacarlo de mi cabeza," dijo Billy, con sus ojos irritados en su delgada cara mientras el puño que agarraba el pedazo de papel revoloteaba hacia arriba y abajo, tocando la nariz, tocando el pecho. "Ellos la enterraron en una cobuja rosa, bajando el valle por la casa de mi papá. Pero después ellos dijeron que era un niño."

"¿Dónde está la casa de tu papá, Billy?"

"Ella no me dejará regresar ahora. Pero tú puedes excavar. Tú puedes ir. La estrangularon, ellos lo hicieron," dijo Billy, mirando fijamente a Strike con su obsesiva mirada. "Pero Jimmy dijo que era un niño. Estrangulada, por el - "

Tocaron la puerta. Antes de que Strike pudiera decirle que no pasara, Denise había metido su cabeza adentro, mucho más valiente ahora que Strike estaba ahí, llena de seguridad.

"Ya vienen," dijo ella, con una mirada con significado exagerado que hubiese espantado a un hombre menos asustadizo que Bily. "Ya están en camino."

"¿Quiénes vienen?", demandó saber Billy, saltando. "¿Quiénes están en camino?"

Denise agitó su cabeza para sacarla de la habitación y cerró la puerta. Hubo un ruido seco pero suave que sonó contra la puerta, y Strike supo que ella estaba recostaba en contra de ella, intentando retener a Billy adentro.

"Ella solo está hablando de una entrega que estoy esperando," dijo Strike de manera tranquilizante, poniéndose de pie. "Por favor continúa con — "

"¿Qué has hecho?", gritó Billy, caminando de regreso hacia la puerta mientras tocaba repetidamente su nariz y pecho. "¿Quién viene?"

"Nadie viene," dijo Strike, pero Billy ya estaba intentando empujar la puerta para abrirla. Al sentir la resistencia, se lanzó a si mismo duramente en contra de ella. Hubo un grito afuera en el momento en el que Denise fue empujada a un lado. Antes de que Strike pudiera salir de atrás del escritorio, Billy ya había corrido a la puerta exterior. Le oyeron saltar de tres en tres los escalones de la escalera metálica y Strike, furioso, sabiendo que no tenía esperanza de atrapar a un hombre mas jóven y, basado en la evidencia, en mejor condición física, dio la vuelta y corrió de regreso a su oficina. Aventando hacia arriba la ventana corrediza, se inclinó hacia a fuera a tiempo para ver a Billy alejándose fuera de vista por la esquina de la calle.

"¡Mierda!"

Un hombre saliendo de la tienda de guitarras en la acera de enfrente se quedó mirando con algo de perplejidad buscando la fuente del ruido.

Strike metió su cabeza y volteó a ver a Denise, quien estaba quitándose el polvo de encima en la entrada de su despacho. Increíblemente, ella parecía complacida consigo misma.

"Traté de deternerlo," dijo orgullosa.

"Si," dijo Strike, ejerciendo un auto-control considerable, "lo vi."

"La policía viene en camino."

"Fantástico."

"¿Gusta tomar una taza de té?"

"No," dijo a través de sus dientes mientras los apretaba.

"Entonces creo que voy a ir a ocuparme del baño," dijo ella, añadiendo en un susurro, "creo que él no utilizó la manija del retrete."
El libro Lethal White se publicará en inglés el próximo 18 de septiembre. Al momento de publicar esta noticia, se desconoce si existen planes para traducir Lethal White al español, aunque lo mas probable es que Editorial Salamandra se encargue de hacerlo eventualmente. Si quieres leer la saga del detective Strike desde el principio y en español, busca el título El Canto del Cuco en librerías y tiendas virtuales (toma en cuenta que lo mas probable es que lo tengan registrado con "Robert Galbraith" como el único nombre de autor).

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