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Sábado 12 de junio de 2004 - Publicado por HarryLatino 0 comentarios
La bicicleta mágica de Cuarón
Fuente: HarryLatino
El relato de un mexicano que estuvo en la filmacon de PoA, detalles de la excelente persona que es Alfonso Cuaron y de la filmacion de Harry Potter, no te lo pierdas.
Como si montara la escoba mágica Nimbus 2000, a vuelo de brujo cinematográfico, Alfonso Cuarón prefería moverse en bicicleta en el inmenso set a unos kilómetros de Londres donde filmó Harry Potter y el Prisionero de Azkaban. Iba enfundado en una sudadera de pana y mezclilla, sin rasurar, fachoso, con los cabellos al aire.

Eran los primeros días de abril del año pasado. El frío ya había descendido un poco. Cuarón escogía siempre el vehículo sencillo, en vez de los carritos de golf en los que se transportaban los productores de Warner.

Fuera del estricto protocolo británico, esta actitud de desenfado y dinamismo era lo que se reflejaba también durante el rodaje al que asistió por tres días Rodrigo Lebrija, uno de los tres mexicanos que tuvieron la chance de trabajar con el director de Y Tu Mama También.

"Para impresión de los lord ingleses, un día Alfonso intentó bajar por unas escaleras y se cayó de la bicicleta, dio tres maromas, luego se paró, se quitó los raspones, enderezó la bicicleta y se fue. Todo mundo preocupado. Andaba después medio cojeando platicando la anécdota", recuerda Lebrija, contratado por Warner Bros. mientras estudiaba cine en la London Film Academy.
"Me mandaron la solicitud y, un poco a la brava mexicana, cuando me preguntaron qué me gustaría hacer, me atreví a poner que quería estar atrás de Alfonso Cuarón cuando estuviera dirigiendo. La Warner me contestó que eso estaba difícil".

Y sí. Era complicado. Pero le dieron el banderazo. Así que todo comenzó un lunes: casi una hora después de lo pactado por Warner apareció un Mercedes negro con el chofer de Cuarón, quien llegó a recoger a Lebrija al hostal donde se hospedaba, alejado pocos kilómetros del set.

Cuando arribó a la filmación, lo primero que apareció en una oficina fue el director mexicano, hablando en español. Igual, con el cabello sin peinar. Se presentaron. Mucho gusto. Nervios. Y a trabajar.

Cuarón llegaba temprano. Le ofrecían un plato con papaya y a la hora de comer, un sandwich pequeño. Cuando terminaba el día regresaba a Londres a dormir, después de un ritmo extenuante de trabajo en las locaciones bajo techo, unas bodegas que fueron una base para crear piezas para los aviones de la Segunda Guerra Mundial, donde después se filmaron los nuevos capítulos de Star Wars.

Allí, en el departamento de arte dirigido por Stuart Craig, Lebrija descubrió que en las paredes figuraban dibujos a mano alzada de la nueva imagen del castillo gótico, la escuela Hogwarts del aprendiz de mago. Ahí, en bocetos, colgaba un símbolo del Escudo Nacional, con el águila devorando a una serpiente.

"Stuart me habló maravillas de Cuarón. Entonces aproveché para preguntarle sobre la razón del Escudo Nacional y me dijo que era idea de Alfonso, que una fuente iba a tener cuatro águilas devorándose a cuatro serpientes, en varias escenas de la película. Hay una fuente gótica que está todo el tiempo en un patio del castillo donde aparece esto. Una cosa bastante interesante", cuenta.

Ahí mismo le informaron sobre la dulcería inglesa donde estarían en estantes decenas de calaveritas de azúcar del Día de Muertos, un input 100 por ciento mexicano, de origen Cuarón.

Un miércoles, la segunda asistente de Cuarón lo remitió con el "último chalán, el de los cables", un chavo inglés de 17 años que le ordenó se apostara al lado del monitor donde se visualizaban las escenas. Cuarón iba y venía. Checaba lo filmado. A la hora de comer, muy breve tiempo de descanso, la asistente le ofreció estar atrás del director.

"Alfonso se volteó, me tiró un albur, se lo contesté, nos atacamos de la risa y me presentó al director de fotografía, Michael Seresin. En ese momento pensé que se había roto un hielo más. Ahí me di cuenta de que Alfonso era un niño; tenía un trato increíble y muy dinámico con los tres actores, Daniel, Rupert y Emma. Toda la gente lo quería".


Happy birthday, las mañanitas
Una célebre actriz inglesa llegó un día al set. Todos muy serios. Alfonso la saludó y le pidió que se sentara en su silla de director. La mujer jugaba con una pulsera en las manos y en un momento dado se le cayó al piso; Cuarón la recogió.

Por segunda vez, a la actriz se le volvió a escapar de la manos. Cuarón se agachó de nuevo a recogerla. A la tercera vez que sucedió lo mismo, Cuarón, en tono de broma, le dijo: "¿Qué? ¿Te estás poniendo nerviosa?".

El director mexicano no había reparado en que era el cumpleaños de la actriz y comenzó a cantar solo, a capela, "Las Mañanitas" y "Happy Birthday". Inmediatamente después ordeno cámara, luces, la filmación intempestiva. Ese era el tono dinámico del rodaje.

Lebrija se mantuvo a las espaldas de Cuarón sobre todo en las escenas cuando Harry no puede salir de excursión, en la fuente gótica del castillo; en las escaleras, cuando la Señora Fortuna desaparece de un óleo; cuando los estudiantes de Hogwarts toman clase con el profesor Lupin (David Thewlis) y en el pueblo nevado, cuando Potter desaparece y deja sus huellas marcadas en el suelo. Eran momentos plagados de efectos especiales.

"Alfonso contaba que su hermano Carlos, en alguna ocasión, le explicaba que era difícil hacer películas con la pantalla azul de los efectos especiales. Decía que como todo en la vida, la creatividad era un músculo, que quizá estaba dormido, que era cosa de ejercitarlo", comenta Lebrija.

Observador en cada detalle, involucrado en la película más cara de Inglaterra, con más de 2 mil personas en la máquina del cine para producir el tercer filme basado en las novelas de J.K. Rowling, Cuarón se montó en su bicicleta y pedaleó hasta subir por territorios fantásticos, los de Harry Potter.


Trayectoria de Rodrigo Lebrija
Después de estudiar contabilidad, un poco de arquitectura, tres años como pintor y ejerciendo la psicología transpersonal, Rodrigo Lebrija (Ciudad de México, 1970), finalmente llegó al cine con El Mata, un corto de 10 minutos con la productora Mantarraya que patrocinó el Instituto Lumiére.

Participó en la coproducción de la película de Carlos Reygadas, Batalla en el Cielo, a punto de estrenarse en los festivales de Venecia o Berlín.

Ahora, después de su semana con Harry Potter y los dos años en Londres, filmará un largo en octubre, Shirgo, La Leyenda del Cagalar, sobre el choque de culturas entre la clase alta y el campesinado mexicanos.

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