Si
quieres escribir una carta a J.K. Rowling, debes hacerlo a la siguiente
dirección si eres europeo:
J.K. Rowling
c/o Bloomsbury Publishing
38 Soho Square
London
W1V 5DF
Inglaterra
Si eres latinoamericano, deberás
escribir a esta dirección:
J.K. Rowling
c/o Scholastic Inc.
555 Broadway
New York, NY 10012
Estados Unidos
Debes saber que Rowling no tiene
tiempo para responder a todas las cartas que recibe, y posiblemente recibas una
carta estándar. En
HarryMedia tenemos algunas de ellas. Si tú tienes una que nosotros no
tengamos, ¡envíanosla!
La historia de Joanne Rowling se
asemeja mucho a la de un cuento de hadas. Todo comenzó el 31 de julio de 1965.
Hija de una madre aficionada a la lectura y de un padre maestro, Joanne se crió en Chipping Sodbury, un lugar de Inglaterra
cerca de Bristol. De niña le gustaba pasear, junto a su hermana de dos años menos, Dianne (en los ratos que no peleaba con ella), por el cementerio que estaba al
lado de su casa... aún ahora Jo admite que esos lugares son una fuente
inagotable de nombres. De chica, ella se autodenominó como una niña insegura y
angustiada, con un estilo parecido al de Hermione (aunque no tan estricta como
ella).
De niña, Jo contó su primer cuento a su
hermana pequeña Di. En una historia, Di caía en una madriguera de conejos que le
daban fresas. El primer cuento que escribió lo protagonizaba un conejo llamado
Conejo. ¡Se enfermaba de sarampión y le visitaban sus amigos animales!
Se crió bajo una enseñanza bastante cerrada
y antigua, en la cual la profesora sentaba a los alumnos de acuerdo a su
inteligencia. Joanne fue a parar al sector de "niños cortos de luces"... quien
diría que años después se convertiría en una gran escritora.
Ella detestaba las matemáticas... ¡En su
primer examen sacó un cero! En sus primeros años de escuela, Rowling se pasaba
las horas de la comida inventando historias protagonizadas por sus amigos
convertidos en superhéroes. ¡Y siempre acababan con un "continuará"!
En la secundaria conoció a su mejor amigo, a
quién le dedicó el segundo libro, Sean Harris. Según ella dice, Ron está
inspirado en parte en él. Será por su simpatía, su amistad... o porque también
tenía un viejo Ford Anglia turco (aunque no volador). Allí también conoció a la
señorita Shephard, profesora de inglés y una gran influencia para su vida. Claro
que no toda su secundaria fue color de rosa, también habían profesores
prepotentes, en los cuales se basó para hacer el personaje de Snape. Ella admite
que no la pasaba bien en las clases de manualidades ya que era pésima para esas
cosas.
Luego de terminar la secundaria, entró a la
Universidad de Exeter, donde estudió durante cuatro años idiomas.
Graduada ya, partió hacia París a enseñar
inglés. Un año después volvió a Londres para hacer un curso de Secretaria
Bilingüe. Trabajó como secretaria para una companía de espías industriales
(donde confiesa que la pasó horriblemente mal) y luego para Amnistía
Internacional (una organización internacional en defensa de los derechos
humanos).
Tiempo después, viajó a Portugal, donde
conoció a Jorge Arantes, un periodista con quien se casó al poco tiempo.
¿Pero cuándo nació Harry? En un viaje de
Manchester a Londres la asaltó la idea y le pareció que le sería divertido
escribir una historia sobre un joven mago en una escuela de brujería. La
desesperación le asaltó cuando se dio cuenta que no tenía una libreta a mano
(siempre la tenía!)... pero ella comenta que así fue mejor, porque durante el
viaje ideó gran parte de la serie... el resto? En los siguientes 6 años en
diferentes bares. Ni bien llegó a Londres, corrió a su departamento y en una
libreta barata comenzó a volcar todas sus ideas. El Quidditch nació
después de una descomunal pelea que tuvo con su novio, de la cual Joanne salió
furiosa hacia un bar y allí comenzó a inventar el deporte mágico más famoso.
Antes de su divorcio, Joanne quedó
embarazada de Jessica. Luego de que naciera, cortaron su relación y ella viajó a
Manchester con su madre, quien estaba muy enferma. Al mes ella murió, dejándole
a su hija uno de sus peores golpes de toda su vida. Parte de ese dolor ella dijo
que lo expresó en el capítulo "El Espejo de Oesed" del primer libro.
Viajó a Manchester para pasar las Navidades
junto a su hermana, pero al poco tiempo decidió volver a Escocia y seguir
enseñando.
La vida se le hizo difícil allí, ya que casi
sin dinero en el bolsillo tenía que esperar a que su hija se durmiera para
correr a una cafetería y estirar la taza de café hasta el absurdo para poder escribir
en un lugar con calefacción. Claro que eso no era visto con buenos ojos, pero
tuvo la suerte de que su cuñado abriera su bar, el Nicolson's (sobre la calle de
mismo nombre... es un restaurant-bar de precios moderados sobre un primer piso).
Allí fue donde terminó La Piedra
Filosofal. Pero como cuento para niños ese libro no sería muy fácil de
publicar... digamos que los niños de entonces no estaban muy dispuestos a
comprar un libro de 250 páginas. Consiguió a su agente literario, Christopher Little, pero no a una editorial dispuesta a publicar el libro.
Mientras, Jo reescribía una y otra vez enviando
su trabajo a diferentes editoriales (claro que todos estos editores ahora se
están quedando sin pelo). Una respuesta milagrosa de Bloomsbury fue el segundo
mejor momento de su vida, claro que después de Jessica. Ella confiesa que:
"Anduve todo el día con un ejemplar bajo el brazo. La primera vez que lo ví en
una librería tuve el loco deseo de firmarlo. Jessica chillaba cuando veía los
libros en las librerías. Estoy segura de que la gente habrá creído que la hacía
gritar yo...". Pero le exigieron que se agregara un segundo nombre, para ayudar
con las ventas y ella eligió el de su abuela favorita: Kathleen, que es la
"K." antes de "Rowling".
Luego de su publicación los problemas
financieros de Joanne terminaron. Pero el libro, a pesar de su poca publicidad
(solo un par de buenas reseñas), tuvo una gran aceptación en todo el Reino Unido
y la editorial norteamericana Scholastic le pagó una jugosa suma de 150.000 de
dólares
(una suma que Joanne nunca podría haber imaginado tener toda junta) asegurando
la publicación de los otros 7 libros.
La publicidad, los premios ganados gracias a
los libros (el más famoso es el Premio al libro Smarties de Oro, que los ganó
con sus primeros dos libros) y la prensa hicieron el resto. Cuando todo parecía
haberse calmado, Warner Bros. le compró los derechos de los primeros libros para
llevarlos a la pantalla grande, con la promesa de un intento por no alterar en
lo más mínimo la historia.
Terminó de escribir su segundo libro, La
Cámara Secreta, a los dos años, lo que le pareció un trabajo muy duro ya que
no estaba segura que estuviera a la altura de lo que los lectores esperaban.
Pero su primer puesto en ventas durante las primeras semanas de venta le
hicieron cambiar su opinión.
"Y la idea de que los niños hicieran cola en
las librerías para comprar El Prisionero de Azkabán me encantaba", se
confiesa. Y ni hablar de El Cáliz de Fuego, editado en inglés en el año
2000.
En diciembre del 2001 se casó con el Dr.Neil
Murray, con quien que vive felizmente embarazada en su nueva mansión en
Perthshire, Escocia. Actualmente, su vida es ligeramente distinta que cuando
escribiese las primeras páginas de Harry Potter: es madre de tres hijos:
Jessica, David y Mackenzie, y está escribiendo la última entrega de Harry Potter.
Su relación con los fans también ha
cambiado, al reabrir su página web oficial,
JKRowling.com, para
responder a las dudas más retorcidas de sus lectores.
Después del Séptimo, la escritora medita
sobre la idea de publicar un libro enciclopédico con toda la información que no
plasmó en los primeros siete libros. Los beneficios serían para la caridad.
Además, Rowling está escribiendo otros libros.