Capitulo I

Solo… Piénsalo.
Era necio,
obstinado, orgulloso y arrogante… la enervaba, la enfermaba su manera de ser,
¿Por qué? ¿Por qué Scorpius tenia que ser tan Malfoy cuando se las veía mal?
¿Por qué tenia que actuar de esa manera cuando las cosas no eran como el quería?
Pensaba y pensaba y por mas que lo hiciera no le encontraba lógica, un chico
tan especial, tan distinto a su ascendencia, tan heroico cuando se lo proponía,
tan guapo que encantaba a todas las chicas que lo conocían, tan inteligente que
desde el primer instante que piso Hogwarts supo que se la tendría difícil por
los errores cometidos por su padre y abuelo, y tan encantador e imponente que
se supo ganar el respeto y la admiración de muchos de los estudiantes y
maestros de la escuela; y aun así ella no lo entendía. Ella, Rose Weasley,
quien había superado casi todos sus T.I.M.O.S con "Extraordinario" de nota, Ella quien en este, su séptimo año en
Hogwarts era premio anual, ella quien era conocida por sus grandes
conocimientos y sus ansias de estudiar heredados, según muchos, por su Madre;
Ella aun no entendía como es que Scorpius Malfoy podría ser tan necio.
-
Tu actitud
es entupida e inmadura - recrimino la pelirroja - no entiendo para que quieres
hacerlo - se dio la media vuelta y lo miro a los ojos. Scorpius era de piel
pálida y cabello rubio, todo un Malfoy, y sus ojos eran tan grises como un
cielo a punto de reventar en llovizna. Rose observo como se levanto de la silla
en la cual estaba recostado y lo observo; realmente era alto, esbelto, delgado,
no por eso escuálido, tenia buen cuerpo.
-
¿Por qué
no? - era el quien no entendía porque era tan necia - Rose - la llamo mientras
se acercaba a ella y posaba sus manos sobre sus hombros - te entiendo, sabes
que te entiendo, pero… - busco su mirada, sus calidos ojos azules - se que todo
estará bien.
-
No, sabes
que no lo estará - lo enfrento con la mirada y lo vio, vio algo que pocas veces
se podía observar en los ojos de piedra de Scorpius, vio como le suplicaba con
la mirada, suspiro - Sabes que ellos no lo aceptaran de ninguna forma.
-
¿Como
Sabes? - escupió casi de inmediato el Slytherin - nunca los has tratado, solo
sabes de ellos por tus padres y por mi y si aceptan nuestra amistad ¿por que no
aceptar nuestro noviazgo?
-
Porque es
Distinto Scorpius - susurro.
El joven
Malfoy suspiro y cerró los ojos para luego volver a buscar la mirada de la
"pequeña" Weasley - ¿entonces? Dime Rose ¿entonces? Ya no habrá mas Hogwarts,
no mas horas libres para vernos, no mas escuela - hizo una pausa y la atrajo
hacia el para abrazarla y oler su cabello, era dulce el olor, tan dulce que
embriagaba - Rose, necesitamos a alguien a nuestro favor, Alguien que no sea
Albus o Lily, Alguien Mayor - busco el rostro de la chica y beso sus labios -
además - trago saliva - quiero que ellos lo sepan, quiero que te conozcan,
quiero que sea completamente Real.
Observo
sus grises ojos. A lo mejor, pensó Rose, la necia era ella, la obstinada y
orgullosa, pero es que ¿Qué podría hacer? Además, le aterraba lo que pasara
luego de que fuera presentada ante los mismísimos Draco y Astoria Malfoy como
la novia de su hijo, ella una Weasley… - lo abrazo, necesitaba sentirse segura
en los brazos de Scorpius, sintió su aroma, lo amaba y pensó que si Scorpius
sentía que era lo correcto y tenia tanta seguridad era por algo; pero no por
eso le dejaba de aterrar la idea y su presentimiento de que las cosas saldrían
mal.
-
Solo… Piénsalo - pidió el joven Slytherin.
Suspiro y soltó
el abrazo buscando la mirada de Scorpius regalándole una sonrisa picara, ya no
quería pensar mas en eso, lo beso cortamente en la comisura de los labios y
susurro - Aun nos queda un mes aquí - doblo su rostro poniendo ojos de niña coqueta
- Aprovechemos - así era mejor, no quería preocuparse mas por todo eso que la
atormentaba, que los atormentaba.
Scorpius
no pudo evitar sonreír ante la actitud de su novia aceptando la propuesta y la
acorralarla contra la puerta del aula bacía en la que se encontraban
terminándola de cerrar y robándole besos mientras que con sus manos le hacia
cosquillas, es que todo era perfecto, ella era perfecta, no la quería perder…
sin tan solo se atreviera, paro un instante, la observo y a su oído susurro un
débil pero efectivo - Te Amo Gruñona.
Rose solo
río y devolvió el te amo con un apasionado beso.